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«Los maestros y maestras están diseñados para salvar vidas»

Roberto Aguado, psicólogo

  • Yo creo que la educación emocional es muy importante dentro de la escuela porque es un lugar, que nos guste o no, pasamos los primeros 16 años de edad de forma obligatoria, y aunque digamos que hasta los 6 no es obligatorio, es muy difícil que hoy un niño en nuestra sociedad no este antes de los 6 años también en una escuela, o en una escuela infantil o como queramos llamarlo, y que tenemos que aprovechar que pasan 6 horas de media durante 10 meses al año en ese lugar.

    La escuela es muy importante en la educación emocional porque los maestros son segundos referentes. Nosotros podemos dividir tres contextos: micro-contexto sería la familia, meso-contexto sería el barrio o la escuela y macro-contexto sería la sociedad.

    Los referentes naturales del micro-contexto son los padres o los que hacen de tutores que cuidan a las personas aunque no sean sus padres, y en el meso-contexto, los referentes naturales en la sociedad de hoy, donde ya no somos tanto de pueblo o el barrio no es como antes, antes era muy normal que conociésemos a todas las personas del barrio, ahora estamos en otra posición, incluso aunque no haya muchos habitantes en ese lugar onde estamos viviendo, pero los verdaderos referentes del meso-contexto son los maestros.

    Los maestros no tan solo son personas que deben enseñar asignaturas y por lo tanto contenidos, los maestros realmente están diseñados para salvar vidas. Cuando un niño viene mal de casa, porque lo que ocurre en casa no es muy sano, tiene una segunda oportunidad, cuando un adulto, su maestro o su maestra, desde su salud, le enseña que puede tener una convivencia distinta de la que viene, y si el niño viene bien de casa, y viene muy bien gestionado emocionalmente es muy importante que se haga ese seguimiento allí donde estamos realizando la escuela.

    La escuela, es ese lugar, donde además de aparentemente contenidos, aprendemos a convivir, aprendemos a esperar, aprendemos a que sea nuestro turno, aprendemos a regañar y después otra vez juntarnos, aprendemos a que la diferencia es algo que nos suma.

    La escuela debe ser un lugar donde se está enseñando una serie de condimentos en la asignatura más importante que es la asignatura para la vida, esa es la asignatura más importante, la asignatura para la vida. Tendríamos que educar para que luego seamos adultos que sepamos vivir. Hoy las empresas nos dicen: “mira no le enseñes tanto matemáticas y física, enséñale a estar en equipos, a que cuando haya un problema sepa cómo adaptarse, enséñale todo eso, porque si eso lo sabe hacer, luego después ya matemáticas que necesita o la física que necesita, o el lenguaje o el idioma ya se lo enseño yo”. Hoy, lo importante, es que tengamos capacidad para adaptarnos, y la escuela nos da esa otra visión del mundo distinta a la familia, porque en la familia, desde la relación de amor, desde la coyuntura de relación tan tan intensa, de ese elemento fundamental de la familia, es que tenemos unos secretos, unos códigos únicos, allí no somos capaces de poder desdoblarnos, y cuando un niño no come en casa sí que come en la escuela. Todo eso es porque en la escuela la educación emocional junto con la educación emocional que se de en las familias va a dar lugar a adultos educados emocionalmente, y eso es el futuro de una sociedad. En un aula, al menos uno tiene que estar sano, y viene muy bien que sean los maestros.